Brisa

faro contemplando el ocaso... o tal vez el amanecer...A veces la brisa no se para, no se detiene. 

Avanza, acariciando senos, recolocando recuerdos. 

 

Quiere aflacarse para dejarte paso… si bien, en las noches de luna, llena, engrosa su presencia, congela tu movimiento, pero no la consciencia. 

 

Llegando a puerto, la brisa se para 

y… al final… nos separa. 

 

© Roberto Sastre Quintano.

Madrid, 06/11/2017

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