Creemos

horizonte por encima de nubes y montañas, al albaCada mañana, como cualquier otra, creemos levantarnos, activar el día, cumplirlo como Dios manda

 

Una rutina cotidiana, un pensamiento de ubicuidad, un recorrer el plan diario que Darío plantea desplegando sus cartas mentales. 

 

Rutinas conectadas a un plan personal, en las que cada una de ellas, aun siendo las mismas en cada jornada, se viven con la frescura de la flor que tras la pequeña escarcha matutina, se calienta plácidamente bajo los rayos de sol renacidos. Lo sabe. 

 

No en vano, a Darío le llaman “el Grande“…  

 

Por algo será… 

 

© Roberto Sastre Quintano.

Madrid, 03/11/2017

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