Efímero y Eterno

Sol en el horizonte entre las olas del marEn un instante, una chispa, un destello 

… Y todo ya fue. 

 

      Escucho el rumor del mar… 

 

Mariposa que renace de la oruga y después… 

el aleteo de sus hermosas alas es ya movido por el viento. 

Un recuerdo… 

 

Mientras, cerca de la orilla,  

nuevos huevos dan paso a vigorosas larvas 

en un ciclo sin fin que dura… mientras se perpetúa la vida… 

En un sueño. 

 

     Las olas… vienen… y van… 

 

Escribir con tintas de colores y el propio surco del trazo, 

                 sobre la arena, 

                        que ondula, sugiere y abraza,  

como sólo te puede abrazar el corazón de quien escucha el alma, 

el corazón que es reconfortado por el Espíritu,  

         y llega, 

    hasta quienes siguen con su mirada atenta 

el baile de la pluma que contornea sus emociones al ritmo del latido, 

al son de una melodía que nace dentro,  

donde el silencio se transforma en perfume de jardín, esencia pura y salvaje. 

 

     Escucho el rumor, los vaivenes de las olas 

     pausados, serenos… 

 

Me diluyo en la espuma. 

El cuerpo ya no pesa… 

Solo siente… 

 

Y lo efímero… queda atrás…  

arropado por un sueño que ya fue y,

finalmente…  

 

Despertó la Vida.  

 

© Roberto Sastre Quintano.

Madrid, 13/02/2018.


                                                        A la memoria de Alberto Sánchez-Bayo

                                                        con todo mi cariño y profundo respeto.

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